Adiós abuela

Alda Ale­gría Celeste Torres Vieira...

Qué injusta ha sido la vida con­tigo… encar­ce­lada en vida, como tan­tas otras muje­res de tu generación.

El amor que todos noso­tros hemos tenido por ti era ver­da­dero, sigue siendo ver­da­dero. Al menos ya no segui­rás sufriendo más, pos­trada en esas con­di­cio­nes. Qué injusta ha sido la vida con­tigo… tanto que desmoraliza.

Tu son­risa afa­ble, siem­pre cari­ñosa, siem­pre atenta, siem­pre ahí… «duerme con sosiego» me decías. Es una expre­sión que en cas­te­llano no dice mucho, y en por­tu­gués está llena de mati­ces… más si la dices tú. El vasito de leche tem­plada antes de acos­tarme, las tos­ta­das en aquel plato rojo… «o sor­vete» casero… tus manos, tu piel. Qué injusta ha sido la vida contigo.

Ángel de la guarda de tus hijos, lo diste todo… tu vida entera, ni más ni menos.

Estoy muy triste. Estoy muy triste quizá no tanto por­que hayas falle­cido a tu edad que, en cierto modo, habrá sido una libe­ra­ción… estoy muy triste por lo injusta que ha sido la vida con­tigo. De veras lo estoy. Secues­trada en vida, psi­co­ló­gi­ca­mente encar­ce­lada. Te libe­ra­bas dando cariño a los tuyos.

Un día como otro cual­quiera, con­se­guiste lla­marme desde Por­tu­gal sin que tu marido te escu­chara —por­que no te dejaba hacer lla­ma­das inter­na­cio­na­les—… tus pala­bras y tu acti­tud me emo­cio­na­ron tanto que tuve que ano­tar rápi­da­mente en un papel nues­tra con­ver­sa­ción, para que no se me olvi­dara. Con esas mis­mas pala­bras tuyas com­puse tú can­ción, Para te acom­pan­har.

Podría aho­rrarme este post en el blog de mi pro­yecto musi­cal… muchas per­so­nas no lo enten­de­rán… pero yo sí lo entiendo; nadie te dedicó nunca nada, tu pre­cioso nom­bre ha pasado desa­per­ci­bido a lo largo de toda tu vida… por­que fuiste invi­si­ble, un cero a la izquierda… salvo, eso sí, para noso­tros. Por eso fuiste la pri­mera… la pri­mera a quien dedi­qué una can­ción… para que, un día, tus pala­bras de afecto que­da­ran inmor­ta­li­za­das para siem­pre en algo que otras per­so­nas podrían escu­char. Esas per­so­nas sabrán de ti… tu afecto no habrá sido en vano y, de alguna manera, ser­virá para que tu exis­ten­cia no caiga en el olvido tan injus­ta­mente. Por­que, avo­zinha, qué injusta ha sido la vida contigo.

Echaré mucho de menos tu cariño, tu mirada de entu­siasmo al verme… jamás olvi­daré eso. Con la pér­dida de cier­tas per­so­nas es mejor no dejar lágrima en el tin­tero… si se hace, se arras­tra para siempre.

Queda pues la música, y tu pro­pia voz para siem­pre en ella. No fui capaz de encon­trar otra forma de inten­tar inmor­ta­li­zarte… es lo único que estaba en mis manos y con todo, no deja de ser un intento… soy nada y nadie y que así siga siendo; pero ahí queda la música… los músi­cos del pro­yecto Trio­lo­cría lamen­ta­rán reci­bir esta noti­cia, les gus­taba oír tu voz. Les gus­taba tu canción.

Des­cansa em paz avo­zinha Alda, vou ter mui­tas sau­da­des tuas de aqui em diante. O mundo será menos carin­hoso sem te ouvir de vez enquando. «Para mim és das pri­mei­ras, e eu estou longe... muito longe, não posso lá estar... por isso cá te mando estas letrin­has desta forma ori­gi­nal... para te acompanhar».

Letra ori­gi­nal

Olá neto, como tens pas­sado?
Eu já tinha tele­fo­nado
Apro­vei­tei a hora de jan­tar
Pois eu bem sei, tens de tra­bal­har
Aos domin­gos sei que não te vou encon­trar
Por isso estou a telefonar

E o avô está na sala a jan­tar
Bifin­hos e arroz de hor­telã
Há ‘bola’ na tele­vi­são
É o Porto e Ben­fica ao serão

Olá avó­zinha, as sau­da­des que eu tinha!
Andava preo­cu­pado com os ban­cos e din­hei­ros
E essas coi­sas da vida que me dão esta sina
De andar sem­pre tão longe
Dessa paz que a mim me dá
ouvir-te falar...

Olha neto, nos cá anda­mos vel­hos
fui ao pas­seio, mas custa muito andar
o teu avô cos­tuma levar-me
mas como eu sou vai­dosa até bas­tar
não gosto que ele aga­rre no meu braço
e foi por isso que eu caÍ

E o avô levantou-me do chão
Com olhos de preo­cu­pação
Não quis preocupar-vos em vão
São coi­sas de vel­hos, ou não?

Ora essa avó­zinha! Ouve esta can­tiga,
Para mim és das pri­mei­ras
E eu estou longe,muito longe
E eu não posso lá estar, con­tigo a pas­sear
Por isso cá te mando umas letrin­has
Desta forma ori­gi­nal... para te acompanhar.

Pronto filho, fica­mos por aqui
Um beijo grande, gosto muito de ti
Vê se um dia vol­tas para Por­tu­gal
Ter-te tão longe faz-me sen­tir mal
Já só desejo que dur­mas sos­se­gado,
E quanto ao resto... sê feliz.

E o avô já se dei­xou dor­mir
No maple da sala a ouvir
Nos pho­nes o jogo a seguir
Deixa-o, fica­mos assim...

Adeus avó­zinha, as sau­da­des que eu tinha!
Para mim és das pri­mei­ras
E eu estou longe, muito longe
E eu não posso lá estar, con­tigo a pas­sear
Por isso cá te mando as tais letrin­has
Desta forma ori­gi­nal... ¡Para te acompanhar!

Tra­duc­ción

Hola nieto, ¿cómo te va?
Ya te había lla­mado;
apro­ve­ché la hora de cenar
pues sé que tie­nes que tra­ba­jar.
Ya sé que los domin­gos no te loca­lizo
por eso te llamo ahora...

El abuelo está en el salón cenando
File­ti­llos con arroz de hier­ba­buena
Hay fút­bol en la tele­vi­sión
El Oporto y Ben­fica me darán la noche

¡Hola abue­li­lla!, ¡cómo te echaba de menos!
Aquí andaba preo­cu­pado con ban­cos y dine­ros
Y con esas cosas de la vida que me hacen
Estar siem­pre lejos
De la paz que me pro­duce
Oírte hablar...

Verás hijo... por aquí anda­mos vie­jos,
Salí a dar un paseo, pero me cuesta andar
Tu abuelo me suele lle­var,
Pero como soy tan pre­su­mi­di­lla,
No me gusta que me aga­rre del brazo...
Y por eso... ¡me caí!

El abuelo me levantó del suelo,
Con cara de preo­cu­pa­ción,
No quise preo­cu­pa­ros en vano,
Son cosas de vie­jos... ¿no crees?

¡Ya ves tú, abue­li­lla! Escu­cha esta can­ción...
Para mi eres de las pri­me­ras,
Y yo estoy lejos, muy lejos,
No puedo estar ahí... y pasear con­tigo,
Por eso te mando unas letri­llas,
De esta forma ori­gi­nal... ¡para acompañarte!

Bueno hijo, pues lo dicho,
Un beso grande, te quiero mucho,
Mira a ver si un día, te vuel­ves a Por­tu­gal,
Tenerte tan lejos me pone triste.
Ya sólo deseo que duer­mas con sosiego,
En cuanto a lo demás... ¡sé feliz!

El abuelo ya se quedó dor­mido,
En el sillón del salón escu­chando
El par­tido en los cas­cos
Déjale... que­da­mos en eso.

¡Adiós abue­li­lla!, ¡cómo te echaba de menos!
Para mi eres de las pri­me­ras,
Y yo estoy lejos, muy lejos,
No puedo estar ahí... y pasear con­tigo,
De modo que te mando unas letri­llas,
De esta forma ori­gi­nal... ¡para acompañarte!

Luis Miguel Nava­lón: bajo
Rodrigo Pérez: bate­ria, sha­ker
Patri­cia Gon­zá­lez: vio­lín
Layla San Segundo Gon­zá­lez: vio­lon­chelo
Luis Asiaín: gui­ta­rra, voz y coros

 

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Carta abierta al ministro de Cultura

Carta abierta al minis­tro de Cul­tura José Igna­cio Wert (2012) en res­puesta a la entre­vista publi­cada en Rolling Stone el día 5 de abril de 2012.

Esti­mado Sr. Ministro…

¿De qué «Guin­dos» se cae usted? Con todos mis res­pe­tos y sin acri­tud… ¿sabe usted de lo que está hablando?

Debo decirle que su entre­vista me ha lan­zado un par de dar­dos enve­ne­na­dos que, a pesar de haberlo inten­tado, no he sido capaz de esqui­var… me han alcan­zado y dolido. Que­rría dejar sus pala­bras al mar­gen de mis preo­cu­pa­cio­nes coti­dia­nas, pero el sen­tido común me impide conseguirlo.

No me preo­cupa tanto que se digan cosas como «los músi­cos ten­drán que aco­mo­darse a esta situa­ción. Pro­ba­ble­mente debe­rán cobrar menos y con­se­guir que se invo­lu­cre más la ini­cia­tiva pri­vada, los patro­ci­na­do­res…». Me preo­cupa, sobre todo… que lo diga el minis­tro de Cul­tura. Me veo obli­gado a dedu­cir de su aser­ción que no sabe de lo que está hablando… y eso, viniendo de quien viene, no es admi­si­ble. Lo siento, pero no lo es.

Siendo esta una carta abierta, quizá no debe­ría remi­tirle a un docu­mento (Pajaros_y_Semillas_2011) que yo mismo ela­boré en rela­ción al papel del minis­te­rio de Cul­tura —y/u otras ins­ti­tu­cio­nes— en rela­ción a la Música y su indus­tria. Sin ánimo de ser pre­ten­cioso, créame que ese docu­mento le podrá ser útil, al menos, para com­pren­der la pers­pec­tiva de aque­llos a los que men­ciona en su entre­vista, los músi­cos. Sí por­que… ¿no creerá usted de veras que la indus­tria nos representa?

Per­mí­tame la osa­día de expli­carle algo que, como minis­tro de Cul­tura, debe­ría usted saber y, mucho me temo, no es el caso —tam­poco lo era el de su ante­ce­sora—. ¿Sabe usted acaso cuál es el ver­da­dero valor de un músico-compositor más allá de cli­chés y a dife­ren­cia del resto de artistas?

El músico-compositor es el único artista capaz de gene­rar riqueza sus­cep­ti­ble de ser pro­pa­gada, repro­du­cida, rein­ven­tada, rein­ter­pre­tada, infi­ni­tas veces, en dife­rido —post mór­tem—… y sin que uste­des —ins­ti­tu­cio­nes— pon­gan un duro.

Cuando un pin­tor fina­liza su obra, ésta podrá gene­rar riqueza en el futuro; cuando un escul­tor ter­mina su obra, ésta podrá gene­rar riqueza en el futuro; cuando la señora González-Sinde ter­mina un lar­go­me­traje, éste podrá gene­rar riqueza en el futuro… pero nin­guna de esas obras será la herra­mienta con la que miles, quizá millo­nes de indi­vi­duos por todo el mundo, se ganen los cuar­tos para poder comer —en sen­tido lite­ral—. Incluso des­pués del falle­ci­miento del artista-autor.

Las com­po­si­cio­nes musi­ca­les son crea­cio­nes que adquie­ren vida pro­pia, viven por sí mis­mas en la psi­que de infi­ni­dad de indi­vi­duos al mar­gen —y más allá— del autor que las creó. Una escul­tura no se repro­duce miles de veces —al menos no es su pro­pó­sito, otra cosa es que se pre­tenda hacer con ello mer­chan­di­sing, en cuyo caso esta­mos hablando de otra cosa—. Lo mismo pasa con un cua­dro… sí, puede con­ver­tirse en un icono… podrá ser repro­du­cido en infi­ni­dad de oca­sio­nes, pero el ori­gi­nal es un tan­gi­ble irrepetible.

Sin embargo, la obra de un músico está sujeta a cons­tante rein­ter­pre­ta­ción… esa rein­ter­pre­ta­ción —si la com­po­si­ción lo vale— ali­menta en sen­tido lite­ral a millo­nes de per­so­nas. Sí… no me quedo corto… a millo­nes. Todo ello sin que uste­des —repito, ins­ti­tu­cio­nes— pon­gan un duro.

Dice usted que le gus­tan los Beatles… ¿sabe cuán­tas veces habrá sido inter­pre­tada —por otros indi­vi­duos— «Hey Jude»? ¿Cuán­tas veces habrá sido inter­pre­tada… y rein­ter­pre­tada —¿puede algo ser más ver­sá­til que eso?—? ¿Se da usted cuenta del poten­cial alcance de una buena com­po­si­ción? ¿Cuán­tos músi­cos habrán inter­pre­tado «Yes­ter­day» en el metro de infi­ni­dad de ciu­da­des por todo el mundo para inten­tar sub­sis­tir? ¿De quién parte esa «herra­mienta» que les per­mite sacar cua­tro duros sin la ayuda de nadie?

Las bue­nas com­po­si­cio­nes se per­pe­túan en el tiempo sin nin­guna ayuda ins­ti­tu­cio­nal, lo hacen ellas soli­tas y, para colmo, dan de comer a quie­nes las inter­pre­tan. Por eso, las bue­nas com­po­si­cio­nes son tan jugo­sas para la indus­tria —son obje­tos que se ven­den por sí solos, jue­gan con las emo­cio­nes huma­nas, con nues­tros sen­ti­mien­tos—. El pro­blema, es que en infi­ni­dad de oca­sio­nes, ser capa­ces de iden­ti­fi­car aque­llas que aguan­ta­rán el paso del tiempo requiere bas­tante rodaje, prác­tica  y estar cur­tido en el terreno —como sucede con cual­quier otro Arte, qué demo­nios—. El caso es que unas se per­pe­túan —al mar­gen de indus­trias— y otras no.

Enton­ces… llega usted —minis­tro de Cul­tura—, y declara públi­ca­mente «Esta­mos en la pro­tec­ción más rigu­rosa de los crea­do­res» y «Pro­ba­ble­mente debe­rán cobrar menos y con­se­guir que se invo­lu­cre más la ini­cia­tiva pri­vada»… y se queda tan ancho. Eso solo demues­tra no tener NI IDEA de lo que está diciendo; des­co­no­ci­miento del medio total y abso­luto.

Su frase está mal enun­ciada y eso, como com­po­si­tor que soy, no se lo puedo per­mi­tir… lo correcto habría sido decir: «Esta­mos en la pro­tec­ción más rigu­rosa de la indus­tria musi­cal». La misma que se nutre y abusa de com­po­si­to­res, ESOS a los que no les reco­no­cen impor­tan­cia alguna, en oca­sio­nes, ni sus padres —salvo, si ganas dinero, en cuyo caso sí—.

¿Cobrar menos por las actua­cio­nes?... ¿Pero acaso es usted cons­ciente de lo que cobra un músico al uso por una actua­ción?... ¿y cómo lo cobra?... ¿y cuándo? Sepa que miles de tra­ba­ja­do­res de la Música en este país se aca­ban de acor­dar de usted al leer esas pala­bras. Yo, como le dije… no solo me he acor­dado, tam­bién tomé la deci­sión de remi­tirle esta carta abierta. Des­co­nozco si le lle­gará, pero al menos le responde.

En este país nues­tro —de farsa y absurdo— no existe «ocu­pa­ción» —ya ni me atrevo a lla­marle tra­bajo puesto que todo se cobra en negro— más denos­tada que la de músico. Y por favor, no bus­que los cua­tro casos visi­bles gra­cias a la indus­triaese NO ES el músculo musi­cal de este país… lo que la indus­tria difunde NO ES en nin­gún caso repre­sen­ta­tivo de lo que se hace aquí… en España, que es mucho y bueno.

¿Mucho y bueno?... enton­ces… ¿cómo se explica la tre­menda cri­sis que vive el sec­tor? —se pre­gun­tará usted—; la indus­tria musi­cal en España está en cri­sis, por­que la pro­pia indus­tria musi­cal ES el pro­blema. Ni más, ni menos. La men­ta­li­dad espe­cu­la­dora no se mate­ria­lizó sola­mente en el ladri­llo… esa misma cul­tura la hemos impreg­nado los espa­ño­les hasta en las ser­vi­lle­tas de los bares… ¿qué esperábamos?

Por tanto, como músico y com­po­si­tor al uso —soy nada y nadie— le ruego como minis­tro de Cul­tura que es: ¡hable con pro­pie­dad! Le ruego que se ajuste a la reali­dad y bana­lice lo menos posi­ble en rela­ción a noso­tros… que ya bas­tante tene­mos con tener que aguan­tar la mierda de vida que lle­va­mos gra­cias, en parte, al aban­dono de las ins­ti­tu­cio­nes de este país. Ya ni le pido que nos ayude… sen­ci­lla­mente que nos deje en paz… cuando salga de la habi­ta­ción, tenga la deli­ca­deza de cerrar la puerta por fuera y poner el car­tel de «No Moles­tar» en el pica­porte. No solo tene­mos que aguan­tar a far­san­tes con ínfu­las de empre­sa­rios musi­ca­les —tuer­ce­bo­tas mal edu­ca­dos, para que me entienda—, cobrar en negro, no tener esta­bi­li­dad y reco­no­ci­miento alguno, tra­ba­jar mal, tarde y poco… para que encima apa­rezca el minis­tro de Cul­tura diciendo que noso­tros… debe­mos cobrar menos. La mayo­ría del dinero que reci­bi­mos NI SIQUIERA está regis­trado en hacienda… por tanto, en tér­mi­nos ofi­cia­les, ¿cómo pode­mos cobrar menos que 0€?

Pues yo se lo diré… pagando. ¡Ah!... ¿Qué no lo sabe?... en oca­sio­nes son los pro­pios artis­tas los que alqui­lan las salas para poder dar con­cier­tos… ¿no sabía? Bueno, pues ya se lo hago saber en esta carta.

De modo que en lo que a noso­tros con­cierne, recorte usted lo que le dé la gana, puesto que los músicos-compositores-intérpretes de base NO reci­bi­mos rigu­ro­sa­mente nin­guna ayuda por parte de las ins­ti­tu­cio­nes; ni siquiera de manera indi­recta a tra­vés de una buena regu­la­ción labo­ral —quien sí recibe esas ayu­das es la indus­tria y todos aque­llos que están en mayor o menor medida rela­cio­na­dos con aque­lla—… pero la base, la gente que anda por la carre­tera, por los bares, los que pagan para alqui­lar una sala para poder dar un con­cierto de quin­tas a bre­vas, lle­va­mos toda la vida acos­tum­bra­dos a no exis­tir y a no estar regu­la­dos —de facto—.

Pero al menos, por el cargo que ostenta, mues­tre un poco de res­peto por un colec­tivo man­ci­llado y uti­li­zado por unos y otros con fines más bien aje­nos a lo nues­tro… la Música. Este colec­tivo nues­tro se ha cur­tido —y curte— a base del olor ácido a vómito ata­ba­cado que emana de los gaz­na­tes estre­sa­dos de las noches fies­te­ras de nues­tra España rural… sufi­ciente vómito. Guár­dese el suyo —el dia­léc­tico— para usted. Por nues­tra parte esta­mos servidos.

Y sepa que, por suerte, alguna ven­taja habría de tener vivir al mar­gen de esta indus­tria zafia, hipó­crita, ladrona, cínica, ras­trera, egó­la­tra y paleta… la mayor y mejor ven­taja: la liber­tad. Ser libre.

Ser libre para poder decirle con todo res­peto y sin acri­tud… señor minis­tro por favor… no nos toque las pelo­tas, y métase en lo suyo, que NO es en nin­gún caso el colec­tivo de músi­cos y crea­do­res musi­ca­les de este país. Cíñase a la indus­tria, y déje­nos en paz a los MÚSICOS… que bas­tante tene­mos ya.

¡Ah! Y al salir y cerrar la puerta por fuera, no olvide dar recuer­dos a la pro­caz señora González-Sinde… quizá no lo sepa usted, pero a pesar de su apa­rien­cia zan­go­lo­tina, nos tocó las pelo­tas a los músi­cos de manera tan soez e hipó­crita que aún con­servo dolo­ri­dos los con­duc­tos defe­ren­tes. Con todos mis res­pe­tos, eso sí.

Sin más asunto reciba un cor­dial saludo,

Luis Asiaín.

Pd.- Dedico de todo cora­zón estas pala­bras a TODOS LOS MÚSICOS DE ESTE PAÍS, hom­bres y muje­res que sufren coti­dia­na­mente la frus­tra­ción de no rea­li­zarse en tér­mi­nos vita­les por culpa de una socie­dad que ha deci­dido aban­do­narse, dejarse lle­var, alie­narse. Hoy está más valo­rado un indi­vi­duo al que no le tiem­bla el pulso al fir­mar un desahu­cio (por­que es su deber), que cual­quiera que se dedi­que al Arte (y no gane buen dinero... claro).

Enri­que Dans difunde la carta:

Y el minis­tro reacciona:

Aguas de marzo

La can­ción Águas de Março cum­ple 40 años

La famosa can­ción bra­si­leña de Anto­nio Car­los Jobim cum­ple cua­renta añi­tos... y ahí está, tan fresca como el pri­mer día. De hecho, el perió­dico Folha de São Paulo la nom­bró mejor can­ción bra­si­leña de siem­pre (tras con­sul­tar a más de dos­cien­tas per­so­na­li­da­des del país carioca).

La letra de esta can­ción es como un torrente que baja por una ladera; una des­crip­ción deta­llada de imá­ge­nes y sím­bo­los pro­pios de Bra­sil que, una vez más cada año, mar­can la lle­gada de Marzo, mes en el que empieza a llo­ver y ter­mina el verano en el hemis­fe­rio sur.

En el pro­grama Cuando los Ele­fan­tes Sue­ñan con la Música, de Car­los Gali­lea en Radio 3 nos recuer­dan que... ¡ESTAMOS EN MARZO! Y claro... ¿qué mejor momento para recor­dar esta canción?

A con­ti­nua­ción la letra tra­du­cida y, más abajo, la expli­ca­ción de algu­nos con­cep­tos y nom­bres... para ayu­dar a com­pren­der mejor el sig­ni­fi­cado de esta canción.

 

Glo­sa­rio

Tocón.- Parte del tronco de un árbol que queda unida a la raíz cuando lo cor­tan por el pie. La can­ción hace refe­ren­cia a la sole­dad del tocón des­pués de la época de tala.

Peroba.- Perobá o Palo Rosa, árbol típico de Sudamérica.

Caingá.- género de planta con flo­res; en con­creto el nom­bre cien­tí­fico de la espe­cie a la que corres­ponde la caingá es Mol­den­ha­wera flo­ri­bunda.

Matita Pereira (Mati­ta­perê).- nom­bre que recibe el cuco rayado, cres­pín o cris­pín en Bra­sil. A su vez rela­cio­nado con el fol­clore de Bra­sil a tra­vés del per­so­naje Sací. Un joven con una sola pierna, negro o mulato, con agu­je­ros en las pal­mas de sus manos, que fuma en pipa y usa una gorra mágica de color rojo para apa­re­cer o des­a­pa­re­cer. Una cria­tura bro­mista que con­ce­derá deseos a todo aquel que sea capaz de arre­ba­tarle su gorra. Este per­so­naje es capaz de trans­for­marse en el esquivo Mati­ta­perê para esca­par u ocultarse.

Festa da cumeeira.- cono­cida en Chile como la fiesta de los Tije­ra­les; los tije­ra­les son las vigas que nacen de las sole­ras de los muros y que se unen en la qui­lla o viga maes­tra de una cons­truc­ción, con­for­mando la estruc­tura sobre la que irá la techum­bre. Antes de que lle­guen las llu­vias, en las cons­truc­cio­nes a las que hace refe­ren­cia la can­ción, se debe dejar ter­mi­nada la techum­bre y, por tanto, los tije­ra­les con su res­pec­tivo fes­tejo. Jobim uti­liza aquí el sím­bolo de esta fiesta (fiesta de la Cumeeira en Bra­sil) que cele­bra el fin del pro­ceso de cons­truc­ción del tejado de una casa.

Garrafa de cana.- hace refe­ren­cia al ron de caña o cachaça. La bote­lla de cachaça.

Bello hori­zonte.- Juega con ambi­güe­dad de uti­li­zar el tér­mino bello hori­zonte; Belo Hori­zonte es la capi­tal del estado de Minas Gerais y, ade­más, puede ser un hori­zonte bello, pro­por­cio­nado por el cam­bio de esta­ción y la lle­gada de las aguas.

En la penúl­tima estrofa, Elis y Tom can­tan la can­ción cor­tando las pala­bras por la mitad. Por eso quizá suene dis­tinto a lo que está escrito, pero esa es la letra correcta.

 

Es evi­dente... cual­quiera que se haya sen­tado a escri­bir una letra para una can­ción podrá reco­no­cer que... ¡es una genia­li­dad! Es un tra­bajo ver­da­de­ra­mente espec­ta­cu­lar... no solo por la caden­cia rít­mica y armó­nica que nos hace meter­nos en una espi­ral cíclica —dejando correr... como el torrente de agua que cae por las calles, ríos y desa­gües—, la letra... es un tra­bajo más que per­fecto. Bien hecho, con toda pre­me­di­ta­ción, al deta­lle... redonda.

Es curioso... me iden­ti­fico con la atmós­fera de esta can­ción —sal­vando las dis­tan­cias— por­que mi mes pre­fe­rido es sep­tiem­bre (ya dejé caer algo sobre dicho mes en este post)... pre­ci­sa­mente el que cie­rra el verano pero en el hemis­fe­rio norte... y siem­pre he tenido un cierto regusto en los últi­mos cole­ta­zos vera­nie­gos —que son los mejo­res— y la pos­te­rior vuelta a la coti­dia­ni­dad —tam­bién reconfortante—.

Nota.- Aquí la ver­sión más cono­cida de esta can­ción, inter­pre­tada a dúo por el pro­pio Tom Jobim y Elis Regina (la mejor ver­sión you­tube). Me habría gus­tado inser­tar el vídeo, pero el usua­rio que lo ha col­gado ha inha­bi­li­tado esa opción.

Otros youtube’s: