Aguas de marzo

La can­ción Águas de Março cum­ple 40 años

La famosa can­ción bra­si­leña de Anto­nio Car­los Jobim cum­ple cua­renta añi­tos... y ahí está, tan fresca como el pri­mer día. De hecho, el perió­dico Folha de São Paulo la nom­bró mejor can­ción bra­si­leña de siem­pre (tras con­sul­tar a más de dos­cien­tas per­so­na­li­da­des del país carioca).

La letra de esta can­ción es como un torrente que baja por una ladera; una des­crip­ción deta­llada de imá­ge­nes y sím­bo­los pro­pios de Bra­sil que, una vez más cada año, mar­can la lle­gada de Marzo, mes en el que empieza a llo­ver y ter­mina el verano en el hemis­fe­rio sur.

En el pro­grama Cuando los Ele­fan­tes Sue­ñan con la Música, de Car­los Gali­lea en Radio 3 nos recuer­dan que... ¡ESTAMOS EN MARZO! Y claro... ¿qué mejor momento para recor­dar esta canción?

A con­ti­nua­ción la letra tra­du­cida y, más abajo, la expli­ca­ción de algu­nos con­cep­tos y nom­bres... para ayu­dar a com­pren­der mejor el sig­ni­fi­cado de esta canción.

 

Glo­sa­rio

Tocón.- Parte del tronco de un árbol que queda unida a la raíz cuando lo cor­tan por el pie. La can­ción hace refe­ren­cia a la sole­dad del tocón des­pués de la época de tala.

Peroba.- Perobá o Palo Rosa, árbol típico de Sudamérica.

Caingá.- género de planta con flo­res; en con­creto el nom­bre cien­tí­fico de la espe­cie a la que corres­ponde la caingá es Mol­den­ha­wera flo­ri­bunda.

Matita Pereira (Mati­ta­perê).- nom­bre que recibe el cuco rayado, cres­pín o cris­pín en Bra­sil. A su vez rela­cio­nado con el fol­clore de Bra­sil a tra­vés del per­so­naje Sací. Un joven con una sola pierna, negro o mulato, con agu­je­ros en las pal­mas de sus manos, que fuma en pipa y usa una gorra mágica de color rojo para apa­re­cer o des­a­pa­re­cer. Una cria­tura bro­mista que con­ce­derá deseos a todo aquel que sea capaz de arre­ba­tarle su gorra. Este per­so­naje es capaz de trans­for­marse en el esquivo Mati­ta­perê para esca­par u ocultarse.

Festa da cumeeira.- cono­cida en Chile como la fiesta de los Tije­ra­les; los tije­ra­les son las vigas que nacen de las sole­ras de los muros y que se unen en la qui­lla o viga maes­tra de una cons­truc­ción, con­for­mando la estruc­tura sobre la que irá la techum­bre. Antes de que lle­guen las llu­vias, en las cons­truc­cio­nes a las que hace refe­ren­cia la can­ción, se debe dejar ter­mi­nada la techum­bre y, por tanto, los tije­ra­les con su res­pec­tivo fes­tejo. Jobim uti­liza aquí el sím­bolo de esta fiesta (fiesta de la Cumeeira en Bra­sil) que cele­bra el fin del pro­ceso de cons­truc­ción del tejado de una casa.

Garrafa de cana.- hace refe­ren­cia al ron de caña o cachaça. La bote­lla de cachaça.

Bello hori­zonte.- Juega con ambi­güe­dad de uti­li­zar el tér­mino bello hori­zonte; Belo Hori­zonte es la capi­tal del estado de Minas Gerais y, ade­más, puede ser un hori­zonte bello, pro­por­cio­nado por el cam­bio de esta­ción y la lle­gada de las aguas.

En la penúl­tima estrofa, Elis y Tom can­tan la can­ción cor­tando las pala­bras por la mitad. Por eso quizá suene dis­tinto a lo que está escrito, pero esa es la letra correcta.

 

Es evi­dente... cual­quiera que se haya sen­tado a escri­bir una letra para una can­ción podrá reco­no­cer que... ¡es una genia­li­dad! Es un tra­bajo ver­da­de­ra­mente espec­ta­cu­lar... no solo por la caden­cia rít­mica y armó­nica que nos hace meter­nos en una espi­ral cíclica —dejando correr... como el torrente de agua que cae por las calles, ríos y desa­gües—, la letra... es un tra­bajo más que per­fecto. Bien hecho, con toda pre­me­di­ta­ción, al deta­lle... redonda.

Es curioso... me iden­ti­fico con la atmós­fera de esta can­ción —sal­vando las dis­tan­cias— por­que mi mes pre­fe­rido es sep­tiem­bre (ya dejé caer algo sobre dicho mes en este post)... pre­ci­sa­mente el que cie­rra el verano pero en el hemis­fe­rio norte... y siem­pre he tenido un cierto regusto en los últi­mos cole­ta­zos vera­nie­gos —que son los mejo­res— y la pos­te­rior vuelta a la coti­dia­ni­dad —tam­bién reconfortante—.

Nota.- Aquí la ver­sión más cono­cida de esta can­ción, inter­pre­tada a dúo por el pro­pio Tom Jobim y Elis Regina (la mejor ver­sión you­tube). Me habría gus­tado inser­tar el vídeo, pero el usua­rio que lo ha col­gado ha inha­bi­li­tado esa opción.

Otros youtube’s:

Telenovelas

Hay cosas que los castellano-parlantes jamás enten­de­re­mos o, por lo menos, no están a nues­tro alcance… una de esas cosas son: las tele­no­ve­las. Lo hemos inten­tado… pero nada… que no hay manera. Parece que la tele­no­vela —o mejor dicho, la novela tele­vi­sada— no es un género que se pueda cul­ti­var en aque­llos sitios en los que se hable cas­te­llano. Hubo alguna res­pe­ta­ble excep­ción… pero sin mucha con­ti­nui­dad en el tiempo. En cas­te­llano, decir tele­no­vela es sinó­nimo de basura total y abso­luta. Una pena.
Los reyes de la novela tele­vi­sada son, sin lugar a dudas, los bra­si­le­ños. En esta cues­tión no hay lugar a dis­cu­sión. Claro que, para poder deba­tirlo, con­viene cono­cer bien la dife­ren­cia entre las nove­las tele­vi­sa­das en por­tu­gués o en cas­te­llano.
Para que nos enten­da­mos, la dife­ren­cia entre una novela bra­si­leña y una de cual­quier otro país que pro­duzca mate­rial en cas­te­llano —incluida España— sería la equi­va­lente a esta com­pa­ra­ción musical:


Demoledor.

Y las razo­nes son tan evi­den­tes que tam­bién resul­tan demo­le­do­ras. Hace déca­das, en Bra­sil se con­si­deró que su riqueza cul­tu­ral —incluido el idioma— debe­ría ser acce­si­ble para todo el mundo… incluido el indi­vi­duo más aban­do­nado de la favela más pobre del lugar. Las polí­ti­cas del minis­te­rio de cul­tura en gene­ral, a lo largo de estos años, han ido enfo­ca­das a difun­dir, trans­mi­tir y cul­tu­ri­zar a todas las per­so­nas… inclui­das aque­llas que se encuen­tran en con­di­cio­nes más des­fa­vo­re­ci­das. ¿Cómo puede un minis­te­rio exten­der la cul­tura por estas per­so­nas?... evi­dente… la tele­vi­sión. Déca­das de arduo tra­bajo han dado su fruto, sin nin­gún lugar a dudas.

Los movi­mien­tos cul­tu­ra­les pro­ce­den­tes de Bra­sil que per­ci­bi­mos los castellano-parlantes no son mera casua­li­dad… son el fruto de un lar­guí­simo tra­bajo… una cons­tan­cia admi­ra­ble, tenaz y con­tun­dente. Se podría decir que no todo lo que sale de Bra­sil es per­fecto —tam­bién tie­nen mucha basura mediá­tica, qué duda cabe— pero desde luego han hilado mucho más fino que el resto… y esto no es una mera afir­ma­ción, se puede demos­trar y argumentar.

Bra­sil es admi­ra­ble por infi­ni­dad de fac­to­res pero, sin duda, el cul­tu­ral es uno de ellos. ¿Cómo es posi­ble que el único país de habla por­tu­guesa en el con­ti­nente ame­ri­cano saque tanta ven­taja al resto de paí­ses en algu­nos aspec­tos cul­tu­ra­les? Habrá quién esté más de acuerdo o menos… pero la ven­taja la tie­nen. ¿Por qué? Las polí­ti­cas de cul­tura a lo largo de los años han tenido bas­tante que ver. Cierto es que en tér­mi­nos estric­ta­mente lite­ra­rios, todos los paí­ses sur­ame­ri­ca­nos están muy equi­pa­ra­dos… unos más, otros menos… pero en lo que atañe a hacer dicha cul­tura acce­si­ble a la gente sin for­ma­ción… los bra­si­le­ños se lle­van la palma de oro.

En Bra­sil, se quiso hacer acce­si­ble dicha lite­ra­tura a los ciu­da­da­nos, de otra manera… un buen ejem­plo de ello —y mítico— fue Gabriela, cravo e canela (Gabriela, clavo y canela, de Jorge Amado). La tele­no­vela era… pre­ci­sa­mente eso… una novela tele­vi­sada. El obje­tivo era con­se­guir trans­mi­tir aque­lla obra a las per­so­nas que no lee­rían un libro… pero sí se sen­ta­rían ante el tele­vi­sor todas las noches para ver a la impre­sio­nante Sonia Braga —huelga decir que el público mas­cu­lino moría por aque­lla Gabriela… ¡qué menos!—.

Ya lo dice el pri­mer comen­ta­rio del you­tube sobre este último vídeo: quando uma mul­her con­se­gue ser bonita com o sovaco peludo é por­que ela é bonita de ver­dade. Encima y por si fuera poco la banda sonora de Anto­nio Car­los Jobim —nada más y nada menos— daba aún más enjun­dia a la tele­se­rie… una deli­cia que dis­fru­ta­ron bra­si­le­ños y por­tu­gue­ses como niños pequeños.

Tanto, que mi madre me contó que cuando se emi­tía la serie Gabriela, clavo y canela en Por­tu­gal, de 20:30 a 21:00 en 1975/76, los dipu­tados de la Asam­bleia da Repú­blica —lo equi­va­lente en Por­tu­gal al con­greso de los dipu­tados— para­ban la sesión para hacer un des­canso y ver el capí­tulo de la serie. Esto es verí­dico, cual­quiera que tenga rela­ción con un por­tu­gués que andu­viera por Por­tu­gal en esa época podrá con­fir­mar este asunto. Los por­tu­gue­ses, dicho sea de paso, han sen­tido en sus car­nes estas tele­no­ve­las como si les fuera en la san­gre… y en cierto modo así era. La unión de Bra­sil y Por­tu­gal va más allá del idioma… y que nadie lo dude, las tele­no­ve­las bra­si­le­ñas han hecho mucho por esa unión. Desde que empe­za­ron, jamás han dejado de ser emi­ti­das en el país vecino… cual­quiera podrá con­fir­mar este asunto.

Los niños, por ejem­plo, dis­fru­tá­ba­mos de una obra archi­co­no­cida… O Sitio do Pica­pau Ama­relo —el Sitio del Pájaro Car­pin­tero Ama­ri­llo—. En los cré­di­tos se podía leer… Adap­tação da obra de Mon­teiro Lobato… y música de… ¡Gil­berto Gil! (pro­meto ela­bo­rar algún día un post sobre la música bra­si­leña diri­gida al público infan­til… de lo mejor que se ha hecho sin lugar a dudas!!)

Pero lo mío… es más algo per­so­nal con una mara­vi­llosa e inol­vi­da­ble tele­no­vela… Roque San­te­iro. Solo recor­dar ese nom­bre me trae a la memo­ria mi infan­cia al com­pleto como una ava­lan­cha. Es muy difí­cil expli­car los mati­ces de estas series… pero, en defi­ni­tiva, habla­mos de tea­tro… puro tea­tro… arte, unos acto­res como los que no hay en nin­gún sitio. El idioma limita puesto que no es inglés o cas­te­llano y, por tanto, no se apre­cia en ple­ni­tud a estos figu­ras más que en los paí­ses de habla por­tu­guesa... pero pongo la mano en el fuego, no hay acto­res como los bra­si­le­ños; no sé si es por una cues­tión de haber cul­ti­vado el género desde hace mucho tiempo, no sé si es por una cues­tión de for­ma­ción… pero no hay acto­res más sin­ce­ros, vero­sí­mi­les y bue­nos que estos tipos. Una vena cómica muy pecu­liar, pro­pia de la cul­tura bra­si­leña, deli­ciosa… una ima­gi­na­ción muy sobre­sa­liente. Dan mil vuel­tas a todo pero, no sé si por suerte o des­gra­cia… al final los úni­cos que dis­fru­tan de estas cosas son los pro­pios bra­si­le­ños o por­tu­gue­ses. Doblar a un actor/actriz bra­si­leña es como tener sexo uti­li­zando siete pre­ser­va­ti­vos al mismo tiempo. En serio.

Y claro, para cap­tar los mati­ces… tam­bién es nece­sa­rio tener un domi­nio potente de la cul­tura y el idioma. Al igual que para hacerlo con la música, la bossa, etc. Es una lás­tima, por­que medio mundo no sabe lo que se pierde. Con la música es rela­ti­va­mente más fácil… a fin de cuen­tas, una can­ción no deja de ser un len­guaje uni­ver­sal —más o menos—. El hecho de que Aguas de Março esté en por­tu­gués, no es impe­di­mento para que aca­base siendo con­ver­tida en están­dar de jazz… eso sí… al final, siem­pre se acaba tra­du­ciendo… incluso teniendo en cuenta que una can­ción se hace y con­cibe para un idioma en con­creto. Es lo que hay.

En el último capí­tulo de Roque San­te­iro… Bra­sil se para­lizó. Lo mismo suce­dió con Por­tu­gal. Era otra his­to­ria. En el resto de paí­ses de Sura­mé­rica inten­ta­ron lograr el mismo éxito que las nove­las bra­si­le­ñas pero nada… bur­dos suce­dá­neos de las ori­gi­na­les. En otros paí­ses no se supo orien­tar la pro­duc­ción de este for­mato. Y, ade­más, hay que tener en cuenta que costó mucho tiempo y esfuerzo con­so­li­dar esta indus­tria en Bra­sil… pero nada sucede por casua­li­dad o, al menos, no en este caso.

Aque­llos bur­dos suce­dá­neos pudie­ron ser Cris­tal, por ejem­plo —del mismo año que Roque Santeiro—…

Esto solo se puede detec­tar si se ha sido tes­tigo de AMBAS nove­las… hoy, casi treinta años más tarde… no hay duda. Ni color. Las dife­ren­cias de cali­dad en tér­mi­nos inter­pre­ta­ti­vos, de argu­mento, de pre­su­puesto, artís­tico, musi­cal, etc… son des­co­mu­na­les. Tanto, que me decidí a escri­bir este post por­que, con el paso de los años, sigo sor­pren­dido con las dife­ren­cias. Aquel ger­men ini­cial esta­ble­ció dos para­dig­mas para emi­tir nove­las tele­vi­sa­das: el cutre y el bueno.
Los pro­gra­ma­do­res en España y otros paí­ses de habla cas­te­llana, en aquel pre­ciso momento se die­ron cuenta de que las dife­ren­cias eran abru­ma­do­ras, e inten­ta­ron algún conato de entrar en el ‘mer­cado’ de tele­no­ve­las bra­si­le­ñas… ¿alguien recuerda Dona Beija?

Pero claro… como no… ¡se dobló! Cagada des­co­mu­nal, como de costumbre.

Se car­ga­ron la serie como está man­dado. Y las series bra­si­le­ñas desde enton­ces no tuvie­ron gran difu­sión gra­cias a la feliz ocu­rren­cia del doblaje. Tam­bién se ha doblado Terra Nos­tra, actual­mente está siendo emi­tida en algún canal que no recuerdo… exac­ta­mente el mismo estro­pi­cio que con Dona Beija. Sin complejos.

Por tanto, tengo la sen­sa­ción de que ese pecu­liar mundo de las tele­no­ve­las bra­si­le­ñas, autén­ti­cas obras de arte en oca­sio­nes, antí­te­sis del con­cepto ‘tele­no­ve­lesco’ que tene­mos en cas­te­llano, será siem­pre agua y aceite. Jamás podre­mos dis­fru­tar de los acier­tos de la indus­tria bra­si­leña en ese terreno… ¡ojo! Que no todo han sido acier­tos… hay mucha morra­lla, ya que con los años la indus­tria se con­so­lidó de tal manera que se han pro­du­cido cosas de todo tipo, pero desde luego… el terreno del arte dra­má­tico es terreno bra­si­leño. Y de tan­tas otras repre­sen­ta­cio­nes artís­ti­cas, qué duda cabe.

Por aquí, en nues­tras pro­duc­cio­nes... creo que no hemos sabido hacer lo mismo que los bra­si­le­ños. En mi modesta opi­nión sí hubo un muy res­pe­ta­ble caso... Los Gozos y las Som­bras, ahora dis­po­ni­ble online gra­cias a la mara­vi­llosa página de RTVE. Una adap­ta­ción de la novela de Gon­zalo Torrente Balles­ter. Muy buena adap­ta­ción, en mi opinión.

En aque­lla época se hacían cosas muchí­simo mejo­res que las que se hacen hoy día... menos recur­sos sin duda... apli­ca­dos de manera más honesta. Es esto, quizá, lo que echo más de menos... la hones­ti­dad en la pro­duc­ción de con­te­ni­dos. La misma que me he encon­trado en The Wire*, sal­vando las dis­tan­cias espacio-temporales. Estos con­te­ni­dos en el fondo, son un fiel reflejo del pie del que cojea la socie­dad en ese momento. Aquí hemos cedido el espa­cio tele­vi­sivo a las hie­nas... al comer­cio, a la basura. Los bra­si­le­ños se reser­va­ron su pequeño dere­cho a difun­dir cul­tura hacia todos los sec­to­res de la pobla­ción... sin olvi­darse de nadie. Fun­ciona en unos casos, no fun­ciona en otros... per­fecto... pero algo hace.

Me des­pido con el Hom­bre Lobo de Zé Ramalho... aquel momento de la tele­no­vela Roque San­te­iro de la cual nos acor­da­re­mos muchos que por aquel enton­ces era­mos niños... coin­ci­día con la época del Thri­ller de Michael Jack­son... y claro... la ima­gi­na­ción echaba a volar!!

Mis­te­rios da meia noite...

*.-Pd.- Decidí escri­bir este post a raíz de ver una de las mejo­res series que he visto en los últi­mos tiem­pos… The Wire… alta­mente reco­men­da­ble. Alguno pen­sará… ¿y qué ten­drá que ver una cosa con la otra? A buen enten­de­dor pocas pala­bras bas­tan. Si se hace nece­sa­ria la expli­ca­ción, mejor me la guardo… por­que no merece la pena.