MRM — Farewell San Francisco

Micro­rre­la­to musical

Farewell San Francisco, Chet Baker

En la barra había dos ami­gas sen­ta­das cuyas nal­gas reba­sa­ban los lími­tes de los tabu­re­tes acol­cha­dos. Curio­sa­men­te, ambas ves­tían dos tra­jes de un color bas­tan­te seme­jan­te y des­lu­ci­do, un color que casa­ba fran­ca­men­te bien con el ambien­te deca­den­te del lugar. Al sen­tar­me en la barra pre­gun­té al cama­re­ro, que con­ver­sa­ba ani­ma­da­men­te con las dos muje­res, si era cos­tum­bre de la casa uti­li­zar el ter­cio­pe­lo has­ta en los posa­va­sos... a lo que él con­tes­tó: ¿aca­so cono­ce usted mejor mate­rial para un sitio aca­ba­do? Y lo cier­to es que ante tal obvie­dad no pude más que reac­cio­nar pidien­do un tri­ple seco, Coin­treau a ser posi­ble. Las dos ami­gas aga­rra­ron sus tabu­re­tes y los colo­ca­ron a mi lado... uno a cada lado, para ser exac­tos. Esta­ban deci­di­das a diver­tir­se a mi cos­ta aque­lla noche... tam­po­co es que me importara.

 

MRM — Strange Fruit

Micro­rre­la­to musical

Billie Holiday, Strange Fruit

Unas ramas caen sobre el capó del buick poli­cial apar­ca­do en la cune­ta del camino. La inten­ción es ocul­tar­lo de for­ma a no ser vis­tos des­de el cru­ce de Mille­r’s, por don­de se supo­ne que vol­ve­rán en comi­ti­va des­pués del ahor­ca­mien­to. Los dos chi­cos fue­ron saca­dos de la caba­ña de madru­ga­da y poco más se supo de ellos. La infor­ma­ción es ambi­gua, serán ahor­ca­dos en algún árbol per­di­do de Hill Valley. Para­do­jas de la vida, en el canal dos de la radio del buick, Holi­day le can­ta a esas extra­ñas fru­tas que cuel­gan de los árbo­les del sur. En cual­quier momen­to ten­drán que pasar por el cru­ce... y allí les esta­rán espe­ran­do, ocul­tos bajo el rama­je de la cuneta.