Joni Mitchell, una mujer y la Música

La primera vez que escuché a Joni Mitchell mi madre andaba por casa, yo me senté en el sillón… enchufé la tele y encontré esto:

Enlace al clip aquí, no está autorizada la inserción.

Aún jovencito, no conocía The Last Waltz… —¡cómo me gustaría volver a conocerlo por primera vez!— Cuando Joni sube al escenario a cantar Coyote tampoco me llamó tanto la atención… pero cuando terminó la canción no paraba de pensar… ‘who tha f… is that woman!?

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Mr Bojangles

O el Cool Hand Luke en fase crepuscular…


Hay canciones muy peculiares… canciones que sin saber muy bien por qué —a priori— acaban siendo versionadas infinidad de veces. Está claro que si eso sucede es porque la canción mala no debe ser… pero hay algo más… no es solo la canción en sí, hay que tener en cuenta también la historia que va detrás de la letra… seguro que detrás hay algo interesante. Seguro. Luego, sin saber muy bien por qué, esas mismas canciones atraen como imanes… incluso en sus sucedáneos versionados.

Es curioso como no siempre las versiones siguen una jerarquía… hay versiones que, siendo generosos, acaban superando a las originales… y eso que no serían lo que son si no partiesen de una buena base —a fin de cuentas, el que versiona, lo hace porque tiene un mínimo de interés y admiración por la canción de la que parte—. Hay tipos que sin haber participado en la composición original acaban convirtiendo su versión en algo grande. Pero esto es algo que merecería un post específico más adelante… algo sobre versiones… todo un mundo.

Pero hoy la cosa va de Mr. Bojangles… qué canción. Hace unos días la escuché en la versión de Nina Simone… huelga decir que salvando la admiración que ya profeso por Simone, la canción atrapa desde el primer instante. La versión original es de Jerry Jeff Walker

Y tiene su historia… claro.

Al parecer, el bueno de Jerry Jeff Walker, sostiene que conoció a un tipo muy peculiar en la cárcel… un tipo que se hacía llamar a sí mismo Mr. Bojangles para evitar que la policía identificara su verdadera identidad. Se hacía llamar así porque por aquel entonces, había un actor y bailarín de claqué muy conocido llamado Bill “Bojangles” Robinson. Pero la canción nada tiene que ver con este histriónico actor de raza negra. El Mr. Bojangles al que hace referencia la canción era un individuo de raza blanca de los bajos fondos de Nueva Orleans. Dice Jerry Jeff Walker que cuando pasó una temporada en la cárcel —fue detenido por estar borracho en la calle— se topó con el tal Sr. Bojangles… un vagabundo que había sido detenido como parte de una redada tras un asesinato.

Ambos hablaron de la vida junto a otros presos pero, cuando el Sr. Bojangles relató todo lo que había vivido junto a su perro durante quince años, el ambiente en la celda se volvió melancólico… Alguien sugirió que habría que animar el asunto y el propio Sr. Bojangles deleitó a los presentes con un baile de claqué.

Así la cantaba Nina Simone… (esta canción ya la enlazamos en el post anterior).

 

Bojangles

Hay una versión estupenda en youtube de un directo de Sammy Davis Jr. en Alemania en 1985…

Y yo me pregunto… ¿quién podría haber sido el tal Mr. Bojangles? Evidentemente jamás descubriría semejante cosa ni falta que hace… pero si alguien me preguntara a quién me recuerda el tal Mr. Bojangles o quién podría haber sido… respondería sin dudar… el tal Mr. Bojangles bien podría haber sido el famoso Cool Hand Luke (La Leyenda del Indomable)… ya con unos años de más y down & out… en su fase crepuscular… ¿o no? Para quién haya visto la absolutamente imprescindible película de Stuart Rosenberg no habrá más que decir.

Cool Hand Luke —Paul Newman— es un tipo al que detienen por desorden público y es encarcelado en una típica cárcel del sur de los Estados Unidos. Un espíritu libre que se niega a seguir preso y… y las monta pardas vamos… no quiero estropearle la película a nadie, en caso de no haberla visto —craso error!—. Con actores como George Kennedy, Dennis Hopper o Harry Dean Stanton, entre otros… Una maravilla.

El caso es que Cool Hand Luke bien podría haber sido el tal Mr. Bojangles… solo que en tiempos, las aventuras las habría corrido junto a su perro fiel. Con el paso de los años, ya viejo… habría canalizado sus ansias de libertad hacia el tap dance… que habría dedicado a sus compañeros de barracón para entretenerlos una vez más… casi como en la película. Desde luego ambos personajes se dan la mano… Cool Hand Luke no baila claqué pero se come 50 huevos duros para divertimento del personal… casi nada.

Ambos personajes, Cool Hand Luke y Mr. Bojangles, son representaciones de sentimientos y emociones muy humanas canalizadas a través de las artes… uno de los personajes a través del Cine y el otro de la Música. ¿Qué es Cool Hand Luke sino un Antoine Doinel adulto —Los 400 Golpes de François Truffaut—? Pues eso… Libertad. La relación que tenemos los humanos con la libertad… y no con la libertad en genérico… sino con sentirnos verdaderamente libres. Libres.

Y entonces claro… ¿cómo no va a provocar, al menos, un esbozo de sonrisa escuchar Mr. Bojangles? Está claro que no todos tenemos por qué interiorizar este tipo de cosas pero… qué demonios… ¡allá cada cual!

Verano

O el Summer Free Spirit Bird para los amigos

Con esta música comenzaban unos días de desconexión… Cómo lo Oyes… de Santiago Alcanda. Sonaba Gerry Rafferty en radio 3 cuando cruzaba la frontera y salía de España… poco a poco fui perdiendo la señal de Radio Nacional con esta canción precisamente… y, entonces, bucee de lleno en unos días de desconexión total. Supongo que a todos nos hace falta de vez en cuando.

Generalmente, después de atravesar una fase de carencia —tanto en lo emocional, como en lo físico—, los estímulos se perciben de otra manera y se magnifican o, en verdad, se valoran… cosa que con frecuencia no hacemos. Es muy complejo sintetizar emociones a través de un simple texto… quizá sea incluso temerario y pretencioso. Pero el caso es que a la hora de registrar lo vivido, el texto es una de las formas para hacerlo.

No seré muy explícito en relación a lo vivido… no es el momento ni el lugar… sin embargo, sí resulta interesante como un puñado de canciones pueden marcar como un hierro candente el lomo de nuestra psique… y así quedará marcado para los restos.

Las canciones iban sonando… como quien no quiere la cosa… como las cervecitas que vas abriendo, frescas y conciliadoras…

Recorriendo el camino que me lleva al lugar donde he sido feliz durante años… justo al lado del mar y con una perentoria necesitad de desconectar… se podía escuchar Música de todo tipo… de aquella que entra en el tuétano y va dando un buen marco para desconectar de verdad —o sea… Triolocría… para los que ya entendáis el concepto de nuestro proyecto—.

Es probable que más de uno experimente ese torbellino emocional que recorre el cuerpo al acercarse lentamente al lugar donde habitan los buenos recuerdos de infancia y adolescencia… a la Neverland particular… al País de Nunca Jamás… Cada cual tiene el suyo… supongo. Yo tengo el mío… y esta vez estaba especialmente ‘Neverland’. Tanto… que antes de marcharme aun estoy pensando en volver… ¿para siempre?… buf… qué compleja es la vida… hay raíces que te agarran y no te largan.

El tríptico de nuestro disco de Triolocría, tanto el plano central interior como el exterior, está basado en ese Neverland particular… y, en esta ocasión, ha tenido banda sonora concreta… no la nuestra de Triolocría, claro… aunque alguna cayó. Se ha producido ese suceso curioso de asociación de Música y momentos vitales… a partir de ahora, cada vez que escuche estas canciones recordaré estos maravillosos días de septiembre.

Escuchando este tema de la Bombay Dub Orchestra, sentado en el suelo arenoso frente al mar… luna llena, el mar a cinco metros y una morangoska en la mano; juego de luces endiablado… velas en sacos de papel, rastros de un atardecer rojizo en el horizonte de poniente, la luna orgullosa requiere atención en el plano cenital… Pedras Amarelas delante y detrás de nosotros y totalmente solos frente a semejante espectáculo. Summer Free Spirit Bird… Buena compañía, primos a los que quiero como a hermanos y la necesidad de desconexión verdaderamente en proceso de resolución… desconectando en cada segundo, en cada imagen, en cada golpe de brisa marina. Hacía años que no me topaba con ese… ‘Summer Free Spirit Bird’… esa disposición mental, esa vitalidad… ese disfrute de la vida… así… directo y claro, sin complejos ni subterfugios; lejos queda la complejidad de la cotidianidad en las grandes ciudades… de la sociedad actual.

Un espíritu inocente cada vez que se reencuentra o desenvuelve… pero existe, y es más puro que muchos. Sorprende en ocasiones… provoca rechazo en otras… ¿pero qué sería de Neverland sin su Summer Free Spirit Bird? Es algo casi inevitable.

Y ahí está…

De repente sintoniza esta canción… y desencaja al menos pintado. Mr. Bojangles… merece un post exclusivo, que dejo para más adelante. Qué maravillas existen por el mundo. La pregunta es… ¿quién no baja las defensas escuchando Mr. Bojangles?… solo aquellos que olvidaron sus Neverland’s particulares… Nina Simone desarma a cualquiera y, si encima hablamos de una canción tan buena como esta… ¡estás perdido! Y la verdad es que no sé por qué pero… yo, personalmente, tengo tendencia a desarmarme en septiembre… cosas que pasan. Septiembre es el mes.

Una banda sonora muy ecléctica… pero está claro que no le hacemos ascos a nada…

Y claro… luego hay canciones que parece que están hechas deliberadamente para el verano… temas electrónicos, sin tanta enjundia como los Mr. Bojangles y compañía… pero que desde luego ayudan a mover el esqueleto o la mente… según prefiera cada cual…

O esto otro por ejemplo…

Qué buenos días he pasado… he conocido gente nueva estupenda, me he divertido, buena música… familia, amigos… un mar espectacular, la piel fastidiada por la exposición irresponsable al sol —mea culpa—… algún futurible a la vista… curiosos días estos de septiembre… que le quiten a uno lo bailao. We’ll see what happen now…

No están todas las músicas… ni falta que hace. Pero ahí queda registro de canciones idóneas para marcharse y desconectar… funcionan, doy fe. Es como todo… cada cual tendrá sus gustos, quizá esto se ajuste más a mis gustos… a fin de cuentas, me gusta de todo… pero… para gustos los colores, está claro. Allá cada cual.