Cambio de hora en el concierto del sábado en la sala Clamores. Hora de comienzo: 23:00.
Date Archives → junio 2011
Esa extraña fruta
Su madre se quedó embarazada a los 13 años. De niña, ingresó en un reformatorio antes de haber cumplido 10 y abandonó la escuela a los 11 para trabajar junto a su madre en el East Side Grill.
Al llegar a casa un día... la madre encuentra a Wilbur Rich violando a la niña... con tan solo 11 años. La ingresan nuevamente en el reformatorio pero, en esta ocasión, como medida de protección en el caso de violación. Sale con 12 años.
Ambas, madre e hija... empezaron entonces a vivir y trabajar para una madam. Al cabo del tiempo, la madre decide probar suerte en Harlem (Nueva York) dejando atrás a su hija.
Heroinómana perdida y entregada a las vicios ‑según Gilbert Millstein‑, fallece con 44 años en la habitación de un hospital custodiada por la policía... a pesar de estar moribunda, se encontraba bajo arresto por posesión de drogas. Permaneció bajo custodia en el hospital hasta que falleció debido a una cirrosis hepática. Murió con 0,70 dólares en el banco y 750 en su bolso... el pago de una revista.
Fue impactante su belleza pero... se redujo físicamente a una pequeña y grotesca caricatura de sí misma. Gilbert Millstein (The New York Times).
No son más que pinceladas de la vida de... esa extraña fruta...
Hay un rastro en esos ojos de amargura... de abandono... de soledad... de dolor... de incertidumbre... de dependencia... de miedo... de genialidad... de vida y realidad... de sentimiento e infancia profanada. Se atisba un rastro de la dignidad que tienen las víctimas vitales... aquellas que lo son por el mero hecho de haber nacido. Hay un rastro de noches de tormento y amor desenfocado... mal correspondido. Hay un rastro de... Eleanora Fagan... Billie Holiday.
La mirada... el semblante... «esa extraña fruta que cuelga de los árboles y huele a carne quemada»... (canción Strange Fruit) ¿Quién podría interpretar mejor esa truculenta letra? Cuando con doce o trece años trabajas para una madam junto a tu madre... ¿qué más lecciones te puede dar la vida?
Todo en el semblante de esta mujer indica... «estuve allí... qué sabréis vosotros»... incluso se intuye un ligero matiz cínico en esa ceja izquierda levantada... al estilo... «canto para vosotros... malas bestias... pero qué sabréis de la vida, sentados en esa butaca viendo como me hierve la sangre»...
Y entonces resulta... que hay quien dice que alguna que otra cantante... podría ser... «la nueva Billie Holiday»... no puedo evitar preguntarme... ¿y qué demonios tiene esa gente en la sangre para afirmar tal cosa?
El primer caso fue el de Corinne Bailey Rae -hace años ya-... se la comparaba con... Billie Holiday... claro... sin duda, la similitud es abrumadora... qué duda cabe!! (nótese el tono irónico)
No merece más comentarios.
La última comparación y quizá más difusa... la «Betty la fea» de la música... aquello que nos quieren vender como el patito feo venido a más... el sueño hecho realidad... la joven desorientada que al cantar se convierte en el cisne...
Pues menudo cisne. Esta actuación de Winehouse creo que es bastante representativa. Esta muchacha no es más viciosa que Holiday... y, desde luego, no ha tenido una vida ni la mitad de truculenta que «Lady Day»... y, sin embargo... basta con escuchar los jadeos del público... la locura... el fervor... ¡llega el mito! «Betty la fea» de la música entra en escena...
Pero... ¡ops!... vaya... que resulta que es una persona enferma con la que la industria quiere hacer pasta!! cachis... pensábamos que era la nueva Billie Holiday.
Acaso... ¿se es mejor artista por ser más viciosa? ¿por drogarse más? Esa imagen de enferma... ¿vende? Qué cosas tiene la industria musical. Siempre errando el tiro. ¿Errando?... En lo que a facturar se refiere, rara vez se equivocan... claro que vende. Pero eso es lo único que hace... vender. ¡Será posible!... Billie es grande por todo... por el cómputo global de su vida... su cara, su expresión facial es una huella dactilar... con o sin drogas. Lo demás... son juguetes rotos. A los que se jadea por ósmosis. Una pena porque... sí, son juguetes rotos que podrían dar mucho de sí en términos artísticos ‑quizá... quién sabe-.
Pero... con todo... a Billie Holiday no se la jadea... es ella la que te hunde en la butaca... es ella la que te deja sin reacción, la que te inhabilita... la que te desarma.
Holiday canta... el resto escucha. Punto.
Acceso no Autorizado (Belén Gopegui)
Hace unos meses recordaréis que viajamos a Barcelona invitados por la organización de los oXcar.
Tuvimos el gusto de compartir camerino con Belén Gopegui, Txaber Allué y Kate Madison.
Fue un placer conocerlos a todos. Con Belén Gopegui coincidimos también a la hora de comer... hablamos de una canción mía de Santa Teresa y cuya letra está en portugués ‑de momento, está escondida y bien escondida!!-. Hablando de esas «extrañas letras»... también salió a colación «La siesta de la Pantera, rosa».
Tuvimos oportunidad de despedirnos de ella en el tren de regreso a Madrid. Todos coincidimos en que nos pareció una persona muy simpática y afable, fue algo que comentamos en el viaje. Entregamos a Belén uno de nuestros discos y, al llegar a casa, le mandé el link de la canción La siesta de la Pantera, rosa, tal y como había prometido en el tren al despedirnos.
Hasta ahí... todo correcto.
Hace unas semanas, el mismo día que aparecimos en El País, recibí un correo de Belén. Nos pedía una dirección física porque... nuestra canción, La siesta de la Pantera, rosa... aparecía en su novela. Os podéis imaginar la cara de incredulidad extrema que calcé al instante.
He recibido el libro. Lo acabo de terminar. Al margen del tema de la canción... ¡me ha encantado! Altamente recomendable.
«Llevó el portátil a la cama; se tapó con la colcha de la cama de al lado y esperó. Nada. No se movía nada, no había nadie en el escritorio. Abrió el navegador y buscó el enlace de una canción que le había enviado su sobrino: La siesta de la Pantera, rosa. Después de seis años, te quité la ropa. /Para echar la siesta, como si cualquier cosa. ¿qué hacía ella escuchando esa voz que le hablaba de un tiempo ya imposible?
Pero no todo se acaba, quizá el tiempo es un pasillo mecánico que avanza siendo, sin embargo, posible desplazarse por él en dirección contraria hasta llegar a la emoción que fuimos. Cantó a coro con el trío la canción: ... después de seis años te besé en la boca, nos quisimos tanto que hasta hoy se nota...»
Algunos ya conoceréis la canción (no está en el disco):
¿Cómo agradecer algo así?... es imposible. Pero es que, por si fuera poco, el libro es de rabiosa actualidad y muy bueno. Qué cosas pasan... Me ha hecho mucha ilusión... muchas gracias Belén. Gracias también por la dedicatoria.
Os recomiendo que compréis el libro y lo leáis... sin dudarlo... (la imagen de abajo os lleva a la Casa del Libro)
ACCESO NO AUTORIZADO (Ed. Mondadori)
Belén Gopegui
Nº páginas: 320 pags
ISBN: 9788439724674
Nº Edición:1ª
Año de edición:2011
Pd.- Por si fuera poco, Belén acaba de tener un encuentro digital en elMundo.es y ha sellado su visita con una despedida que... en fin... juzgad vosotros mismos. Sus palabras hacen referencia a la canción Las Normas.
Nessun Dorma
Año 1980, Nueva York. Interpretación magistral.
Aria del acto final de la opera Turandot de Giacomo Puccini. Poco se puede decir. Sin comentarios. La ejecución de Pavarotti es sublime... con toda premeditación y alevosía... potencia, emotividad, aguante... sosteniendo hasta el límite... insuperable.
Si el Hombre es capaz de hacer cosas tan bellas y, además, ejecutarlas... algo de esperanza podemos conservar. No todo será injusticia y despropósito... lo malo es que la belleza, no siempre es bien tratada o, con frecuencia, se malinterpreta.
Cuántas veces habremos visto a falsos aduladores que, más que gusto por la belleza, tienen gusto por el «mirad... yo también quiero entender de belleza» al tiempo que por sus venas corre hielo, más que sangre. Basta poner la televisión... todos los días... a todas horas.
Mientras tanto... hubo un tiempo en el que «cabezas pensantes y deseantes» compusieron cosas como estas. Tampoco es muy sano encerrarse en el «todo tiempo pasado fue mejor»... y mucho menos en según qué campos; con todo, en la Música... el pasado no desmerece al futuro... y lo malo es que el futuro musical de aquel pasado lo vaya dejando en el andén... poco a poco.
Vamos dejando porciones de nuestro bagaje emocional en el andén de alguna parada. Rápido vamos y al final, sin querer, olvidamos.
Tempos que não voltam mais...

Sentimientos...
Por cosas como estas merece la pena estar vivo.
Siendo niña, en su pueblo los vecinos hicieron un fondo común para poder costear los estudios a esta muchacha prodigio... sus padres no tenían recursos.
Fue rechazada en las mejores escuelas de música de Estados Unidos... era negra.
Y... curiosamente, parece que el tiempo da la razón al sentido común... ¿entienden los sentimientos de raza?
Yo diría que no:
Nina intenta tirar del público pero... le cuesta... un torbellino de emociones invade su cuerpo... lo muestra su cara, su expresión... su piel rezuma eso... Feelings
Merece la pena estar vivo para ver esto.

