El borracho y la equilibrista

Últimamente estoy recuperando algunas canciones de bossa nova con mi amiga Sara López Veneros. Hemos pensado que podríamos hacer algo juntos. En el último ensayo me pidió que rescatase ‘aquella’ canción… O Bêbado e a Equilibrista… (El Borracho y la Equilibrista, 1969 – João Bosco y Aldir Blanc), una de las canciones más bonitas que se han hecho en Brasil. Siempre me pareció muy difícil, pero preciosa.

Para mi estas canciones son un suplicio porque como no tengo ni la más repajolera idea de armonía, etc… cada canción se me antoja como un tótem, a veces, inaccesible. Pero es que son canciones tan bonitas, que vale la pena intentarlo. Lo peor de todo es tener que jugar al Tetris con los dedos sobre el mástil, al final ya no sabes ni qué hacer con ellos.

El Borracho y la Equilibrista no es una canción cualquiera; fue una de esas canciones que se convirtió en himno oficioso para el país. Los brasileños —hasta donde yo sé— al escuchar esa canción sienten una especie de orgullo nostálgico de su Brasil brasileiro. Y tampoco es de extrañar, letra y música son sublimes. Pero para entender esta canción, supongo, sería conveniente conocer plenamente la letra. Todas las traducciones que he visto por la red son bastante malas (al menos, las que he podido encontrar, son nefastas… hechas con el corrector automático de Google y a correr).

Vayamos pues, al turrón.

Analicemos la letra en detalle.

En primer lugar, debería quedar claro el título… El Borracho es el artista en sentido peyorativo —en el sentido de vago y maleante que se tuvo (¿tiene?) en España—; la equilibrista es la democracia, que avanzaba lentamente por una cuerda floja, pudiendo caer en cualquier momento.

Caía a tarde feito um viaduto

En la década de los 70, un importante viaducto construido por el gobierno cayó sobre coches y autobuses en la ciudad de Belo Horizonte —Brasil—, matando a muchas personas. La censura de la época ocultó en la medida de lo posible el suceso. Los autores utilizan esta frase, por tanto, de manera un tanto trágica y al mismo tiempo irónica.

E um bêbado trajando luto me lembrou Carlitos

En Brasil, al famoso Charlot de Charles Chaplin se le conoce como ‘Carlitos’. Por tanto, la frase simboliza al artista que está triste —por eso va de luto— que hace recordar a Charlot; la comparación tampoco es casual, el personaje de Charlot representa a un vagabundo que, a pesar de ser pobre y no tener nada, intenta mantener una cierta dignidad y educación, al margen del sistema que lo oprime. Ya el propio Chaplin sugería de manera sutil esa relación entre artista y medio en sus películas —con o sin Charlot—; Candilejas es un buen ejemplo de ello.

A lua tal qual a dona do bordel

En la época a la que la canción hace referencia, a los enchufados civiles en la administración pública se les denominaba ‘lunas’. Se solía decir que eran capaces de decir amén a todo lo que el poder militar les ordenara. Si los militares dijesen que la luna era negra, estas personas lo respaldarían sin mediar palabra con tal de colocarse en puestos de relevancia. Hoy no son los militares los que dicen que la luna es negra… pero el esquema es parecido, solo que con otros protagonistas.

Al mismo tiempo, a la clase política se le consideraba un burdel en el que todo podía suceder con total y absoluta impunidad. El verso, por tanto, hace referencia a esa casta detrás del poder —el burdel—.

Pedia a cada estrela fria um brilho de aluguel

Cada estrella fría, representa a los miembros del ejército —las estrellas de los generales—; por tanto los ‘lunas’ pedían favores a las ‘frías estrellas’, con el fin de obtener un ‘brillo de alquiler’.

E nuvens lá no mata-borrão do céu

‘Las nubes’ son figuras intocables e inalcanzables —los torturadores—. El ‘mata-borrao’ es el instrumento que antiguamente se utilizaba para secar la tinta al escribir con pluma —eliminar manchas—… se conoce como secatintas en Sudamérica, tampón de papel secante en España o rocker-blotter en el mundo anglosajón. Ese ‘secatintas’ está allí en el cielo… en las altas esferas, por tanto, inalcanzable. Esas nubes se refieren al DOI-CODI brasileño. El equivalente a la Brigada Político-Social del franquismo o la PIDE portuguesa.

Chupavam manchas torturadas, que sufoco louco

‘Las nubes’ eliminaban ‘manchas’. Manchas en el sistema, elementos incómodos. Manchas torturadas. Un agobio angustioso. Algo que han padecido varios pueblos tanto en Sudamérica como en el resto del mundo, con sus respectivas ‘nubes’.

O bêbado com chapéu coco

Una vez más hace alusión al borracho —vago y maleante— con el bombín puesto —referencia al símbolo de Charlot—.

Fazia irreverências mil prá noite do Brasil,
Meu Brasil…

El borracho hacía sus irreverencias —como esta canción en sí misma— y las lanzaba o interpretaba en la noche de Brasil. La noche de Brasil hace referencia al tiempo aciago de Brasil, a lo que tocaba vivir en ese momento… la noche de la dictadura. Algunos artistas del momento dejaron composiciones que trascendieron el tiempo y el espacio dejando ingenioso registro de lo sucedido. Suele pasar… son cosas del Arte en general… aunque sea una actividad que se minusvalore o malinterprete con frecuencia.

Que sonha com a volta do irmão do Henfil

El verso hace referencia a Henrique de Sousa Filho —Henfil; famoso periodista, caricaturista— y su hermano exiliado, Betinho —Herbert José de Sousa, sociólogo—. Dos hermanos críticos con la dictadura. El exiliado Betinho representaba a todos los que tuvieron que marcharse por la dictadura.

Paradojas de la vida, Elis Regina interpretó este tema de manera magistral y encumbró la canción (considerada un himno en Brasil)… Pero existió un conflicto entre Henfil —mencionado en la canción— y la propia Elis. La cantante hizo una presentación para el ejército y Henfil la criticó duramente, la colocó en el Cementerio de los Muertos Vivos —una especie de lista satírica de los personajes afines al régimen o, según Henfil, alienados de la época—. Ella protestó por la actitud de Henfil, y éste volvió a colocarla en dicho cementerio simbólico.

Elis sufrió mucho por lo que publicó Henfil y, el propio Henfil al saber que Elis se sintió tan dolida, lamentó lo que había hecho. Al finalizar la serie, se hizo enterrar en el Cementerio de los Muertos Vivos. Con el tiempo se convirtieron en muy buenos amigos.

Com tanta gente que partiu num rabo de foguete

Referencia a los exiliados que tuvieron que marcharse como Betinho, el hermano de Henfil.

Chora… a nossa pátria mãe gentil
Choram Marias e Clarisses no solo do Brasil

Llora Brasil, y lloran las Marias y Clarisses —ambos nombres femeninos típicos de Brasil—; los dos nombres hacen referencia a las esposas de dos torturados que fallecieron en las dependencias del DOI-CODI de São Paulo. María era la esposa de Manuel Fiel Filho, fallecido en enero de 1976; y Clarisse, esposa del periodista Wladimir Herzog, fallecido en octubre de 1975. Ambos fallecidos como consecuencia de tortura.

Mas sei…
Que uma dor assim pungente
Não há de ser inutilmente
A esperança dança
Na corda bamba de sombrinha
E em cada passo dessa linha
Pode se machucar

Los españoles podremos entender bien este párrafo, porque de él se desprende una atmósfera muy parecida a la de la transición española —símbolo clave en esta canción—. La transición supuso que la democracia —la equilibrista— caminara por una cuerda floja… y en cada paso por esa línea, podía caer y fracasar. Por tanto, según el párrafo, el sufrimiento habrá merecido la pena si se consigue. Por eso la equilibrista baila en una cuerda floja, hace ejercicios de funambulismo.

Azar…

¡Mala suerte! Una exclamación algo sarcástica… un ¡Vaya por dios hombre!

A esperança equilibrista

La esperanza de alcanzar la democracia…

Sabe que o show de todo artista

Sabe que el cometido de todo artista —Charlot está muy bien elegido para esta canción, puesto que personifica muy bien la imagen del artista que se pretende transmitir; exactamente la misma que pretendía transmitir Charles Chaplin con su vagabundo—. El arte es una forma de perpetuar la realidad que nos rodea. Esto implica que los artistas, de una u otra forma, son cronistas de sus respectivas épocas. Solo el Arte trasciende el tiempo… por suerte o desgracia. Los textos de un verdadero cronista en la prensa, casi con total seguridad, durarán un tiempo… pero se pierden con los años. El Arte, si es bueno, dura mucho más. Algunas obras duran tanto cuanto duren los espectadores que las perciban… trascienden a sus propios creadores… que quedan atrás en el tiempo.

Tem que continuar…

Por tanto… el cometido de los artistas: ¡Debe continuar!

Ahora habría que enchufar la radio… y ver si lo que escuchamos en las emisoras comerciales, tiene este grado de trabajo, premeditación y esfuerzo a la hora de componer y escribir. A los compositores la canción les quedó redonda… No está de más conocer estas cosas para poder hacer autocrítica… conocer el grado de esfuerzo e intención que tienen algunas composiciones, ayuda a entender y a ser humilde, porque superar este grado de acierto y buen hacer es MUY improbable. Pero claro… ahí ya entran en juego los egos de cada uno… de modo que… ¡allá cada cual!

PD.- Versión con toda la estética inicial de la canción… melancolía irónica, sutil, rítmica… eterna. El ‘Al Alba’ de Luis Eduardo Aute, pero en su expresión brasileña, salvando las distancias espacio-temporales y de estilo, claro.

Y por supuesto… Elis…

Fuentes: a parte de los links ya enlazados, la red está repleta de información sobre esta canción… casi todo en portugués, eso sí. Pero a quien le apetezca investigar más, no hay más que utilizar el titulo de la canción en un buscador para empezar. Quería hacer esta entrada porque, al menos yo, no he sido capaz de encontrar alguna explicación más detallada en castellano. Aquí queda pues.

Europa y su identidad


Tengo una extraña sensación. En esta época en la que se nos revende el producto ‘Europa’… no soy capaz de tener claros ciertos asuntos. Me parece que los mismos que andan gestionando-diseñando el modelo europeo actual por un lado, fomentan su destrucción por otro. Esto para muchos puede resultar una evidencia y, por extensión, quizá sea innecesario dejar constancia de ello en una reflexión como esta… sea como fuere, ahí va de todos modos. Intentaré ser breve esta vez.

En mi casa siempre ha sonado Música. Punto —no puedo ser más lacónico—. En la casa de muchos de nuestros padres, cuando eran jóvenes, sonaba Música… en la radio, en los aparatos de la época, etc. En las baldas de los muebles de mi casa, cuando era pequeño… allí dónde quedaban organizadas las cintas de cassette —por cierto, ya van 50 años—, vinilos y demás, solía encontrar siempre material reflejo de los gustos musicales de mi madre —como sucederá en tantos otros casos—. Ese material era el fruto de una vida consumiendo y escuchando Música desde su juventud.

Pues bien, en esas baldas… en esas estanterías, había más Europa que la que se emite durante un año entero por cualquiera de las televisiones o emisoras de radio que circulan por ahí —me refiero a los medios comerciales—. Así, músicos italianos, franceses, portugueses, griegos, españoles, entraban en casa e, indirectamente, transmitían ‘Europa’ a través de sus canciones. Este consumo heterogéneo de Música europea era mucho más generalizado en el pasado que ahora… supongo que es algo evidente.

Cierto es que en el aspecto lingüístico, como ya sabemos, España siempre ha ido a la cola o, cuando menos, hemos sido más cerrados que el resto. En el pasado, los músicos italianos, franceses, etc… tenían que adaptar sus letras al castellano para poder entrar en el mercado español. Incluso hasta hace no tanto, artistas como Ramazzotti, Pausini y compañía tenían que hacer lo mismo. Recordaremos aquella ola de músicos italianos que en los noventa tuvieron tanta presencia en España —so pena de alterar sus letras al castellano, repito—, ¿dónde están? No queda ni eso. Ni rastro. Ni siquiera adaptando letras al castellano.

En tiempos, adaptar una letra al castellano se hacía para entrar en el mercado… para posteriormente meter un repertorio, evidentemente, en un idioma original. En los noventa, los discos se adaptaban al completo y, en caso de dejar una letra sin traducir, se hacía de manera simbólica por deseo expreso del autor. Poco más. Por supuesto, estoy dejando al margen todo el sector anglosajón… ese sería otro debate absolutamente distinto; esta reflexión se refiere exclusivamente al consumo de música europea —en varias lenguas— que se daba en el pasado y que, por mucho que pueda extrañar, transmitía más sentimiento de Europa que cualquier iniciativa política europea.

Es más… me parece que éramos más ‘Europa’ antes que ahora. Estamos muy encerrados en nosotros mismos. ‘Los otros’ son potenciales adversarios —tirar de clichés siempre ayuda—, los griegos unos vagos… los alemanes cuadriculados, los franceses unos chovinistas… en fin, ya sabrán a lo que me refiero.

… ¿entonces?

Tomemos como ejemplo alguien de mi edad en el momento de tener seis años… íbamos a la ‘estantería de la Música’ y allí había Europa… en mayor o menor medida… pero solía haber algo. Tomemos por otro lado un chaval de seis años ahora… va a la estantería a la que nos referimos —ya casi no quedan ni los cd’s… pero supongamos la carpeta de Música que tiene mamá en el ordenador o… lo que sea—… me pregunto… ¿hay Europa ahí dentro? ¿Qué probabilidades hay de encontrar material contemporáneo europeo? Salvando las excepciones razonables de aficionados, profesionales de la Música, etc… probablemente encontremos muy poca cosa. Y es que Europa… no se quiere.

Parece que el consumidor ha interiorizado como legítimo el consumo de cualquier cosa comercial anglosajona… aunque no entienda ni papa, pero el mismo esquema no funciona con otros idiomas más cercanos al nuestro. Escuchar italiano… escuchar francés… escuchar portugués, no vende. No funciona. Cierto es que la industria musical ha sometido a la creación a una especie de Edad de las Tinieblas… y la originalidad brilla por su ausencia en el mainstream… sí, porque existir existe… pero no circula. La sociedad actual y su desgobierno se forja a base de castas… no solo existe una casta política; la política nos ha destrozado el sentimiento de Europa… de europeos… pero cada casta destroza el medio en el que se instala. Una casta es un esquema cáustico que deja un páramo yermo allá por donde pase. Música, Política, Periodismo… es igual. Bajo esas castas: nosotros, los ciudadanos… el músculo de cualquier sociedad, con todas nuestras diferencias y divergencias… ¡y menos mal que somos diferentes!

El consumo natural de una expresión artística como lo es la Música, se salta cualquier barrera de idioma —como es evidente y cabría esperar—… así quedó demostrado hace décadas… y siempre. Pero el consumo de hoy día no es natural, es bulímico. No sólo es un consumo bulímico, sino que además el objeto de consumo tiene la misma diferencia que un chuletón de ternera de Ávila y una hamburguesa del McDonald’s… pseudocomida rápida y sintética… un aquí y ahora que jamás trascenderá en el tiempo. Cierto es que para gustos los colores… cualquiera puede zamparse una de esas hamburguesas en un momento determinado… pero no pasa de ahí. Si me tengo que acordar de algo, me acordaré de los chuletones que me zampo en El Rancho… esas son palabras mayores… Una cosa trasciende en el tiempo, la otra es coyuntural y circunstancial.

Por tanto… en un momento de crisis como el que vivimos… sorprende que nos quieran revender el sentimiento europeo de nuevo cuando, por increíble que parezca, estábamos mucho más cercanos los unos a los otros en tiempos en los que ni siquiera compartíamos instituciones comunes… no digamos ya moneda. Algo habrán tenido que hacer mal para cargarse un sentimiento que YA teníamos interiorizado —asumidas las legitimas y saludables diferencias entre la cultura de unos países y otros… ¡faltaría más!—… al menos yo lo veo así, pero esto es como todo… allá cada cual.

Nota.- Las canciones deliberadamente seleccionadas en el post de hoy son clásicos… casi clichés; sirven para dar una idea de la trascendencia, envergadura y difusión que tuvieron en el pasado.  Escuchar una de estas canciones era escuchar Europa o, al menos, escuchar una de las proyecciones de la poliédrica Europa. Hoy ni eso.

Fotos del concierto en Espacio Ronda

Fotografías del último concierto en el Espacio Ronda (seguir enlace y/o fotografía):

Nuestro agradecimiento al Espacio Ronda por abrirnos sus puertas, a los asistentes porque, como ellos sabrán, fue un día de muchísimo frío… ir implicó un cierto esfuerzo; a Nacho, por estas estupendas fotografías que tomó… a Armando, por habernos recibido estando convaleciente y al técnico de sonido que hizo un trabajo estupendo.

Por supuesto, quiero agradecer a título personal a mis queridos y estimados compañeros de escenario y amigos… es un placer tocar con ellos. El violín de Patxi arropó las canciones como nunca antes y… claro… Manuel a la guitarra es algo de otro mundo, otro nivel… tiene un gusto tocando que no puedo más que decir que es un privilegio poder disfrutar de la Música a este nivel mano a mano con él… y es que ya te lo digo yo Manel, no es el virtuosismo… es el gusto… cosa que te sobra para uno y cien años. Estaría gracioso que para entonces, aún estuviéramos dándolo todo sobre el escenario…

Un placer.

Pd.- Hay algún vídeo de la actuación pero, pero el sonido no ha quedado muy bien grabado… algo arriesgado para el youtube. Veremos qué se puede hacer.

Concierto Espacio Ronda

Concierto día 3 de febrero en el Espacio Ronda, Madrid

Espacio Ronda está en la calle Ronda de Segovia 50, Madrid (Metro Puerta de Toledo, Autobuses 3, 17, 23, 35, 41, 148, C1 y C2/Tren Cercanías Pirámides, Embajadores).
Información y reservas: teléfono 91 366 1041, móvil 639 819 503 o correo electrónico: info@upf-spain.org


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FOLK visto por Triolocría
Viernes 3 de febrero, 20:30 hrs.
Espacio Ronda Madrid
Entrada 10 euros

Músicos:
Patricia González: violín
Manuel Galán: guitarras, mandolina
Luis Asiaín: guitarra, armónica y voz

Luis Asiaín y Manuel Galán —autor y productor respectivamente del proyecto Triolocría—, se suben al escenario del Espacio Ronda junto a Patricia González —violinista—, para interpretar clásicos del folk anglosajón amén de canciones del propio proyecto Triolocría.

 

Adele y la pornografía

Motivos y razones por las cuales opino —y es algo muy personal— que la cantante Adele no es para tanto… la euforia que genera es algo sintética.

Para exponer mi razonamiento, primero convendría tener claro el significado de un concepto: pornografía.

Según la Real Academia Española…

pornografía.
(De pornógrafo).
1. f. Carácter obsceno de obras literarias o artísticas.
2. f. Obra literaria o artística de este carácter.
3. f. Tratado acerca de la prostitución.

Y también…

obsceno, na.
(Del lat. obscenus).
1. adj. Impúdico, torpe, ofensivo al pudor. Hombre, poeta obsceno. Canción, pintura obscena.

Pero hoy en día, pornografía y obscenidad ya no se limitan a esos significados… habría que redefinir el concepto de ‘pornografía’ para utilizarlo en esta entrada. Dentro del mundo pornográfico, existe toda una industria que genera  más de 97.000 millones de dólares anuales de beneficio. La pornografía producida en EEUU es sustancialmente distinta a la que se produce en otras partes del mundo. Digamos que, la industria y los efectos especiales —como de costumbre— están allí. La pornografía americana es un paradigma muy peculiar y útil para explicar muchos aspectos de la realidad —por increíble que pueda parecer—. Me explico.

En la pornografía europea, por ejemplo, los actores son relativamente guapos… lo son, pero no son perfectos… dan una sensación de normalidad, de cotidianidad. A veces, esa ‘tara’ se pretende contrarrestar con prácticas más extremas, de tal forma que siga encontrando un nicho de mercado —si es que lo debemos denominar así en este caso— dentro de los consumidores de pornografía del mundo. La pornografía japonesa podría ser, quizá, otro paradigma… sus prácticas llegan a rozar el surrealismo y el absurdo… perversiones que emanan de una sociedad repleta de códigos protocolarios. En EEUU todo cambia… allí es donde las industrias se emancipan y vuelven extremas. Y tan extremas. Siempre con el afán de ser los mejores y lo ‘más’ en todo, los yanquis consiguen volverse extremos hasta el punto de alcanzar el absurdo. E ahí lo curioso del paradigma: la búsqueda de lo más rentable/óptimo por parte de una industria.

Mujeres que se acuestan con seiscientos hombres (verídico), negros con mástiles de ébano haciendo lo que les place con mujeres blancas y pequeñas, cuerpos esculturales… mujeres postizas, no postizas, jóvenes, viejas, tipas como la vecina de enfrente… todos/as haciendo cosas que le llevan a uno a pensar: madre mía lo que hace el dinero. ¿Sería capaz la vecina de hacer ESO y ASÍ con ocho tipos hormonados hasta las cejas? Enigmas de la vida. Hay infinidad de casos paradigmáticos dentro del mundo de la pornografía yanqui… John Holmes —34/38 cm—, Linda LovelaceDeep Throat—, Peter North, Lex Steele, Savannah, Belladonna, Sacha Grey… en fin.

En el mundo del motor, los yanquis lo reflejan bien con esto:

Dar vueltas a un circuito ovalado sin parar… a ver quién lo hace más rápido. Punto. La contrapartida europea es el rally o Fórmula 1… llena de curvas y estrategias, con muchos más matices. Digamos que lo que en EEUU es músculo, potencia sin más, en Europa es más complejo… más profundo. Luis Eduardo Aute dice que el amor ha quedado relegado a un mero ejercicio gimnástico sobre las sábanas. Se puede decir más alto, pero no más claro.

De ahí el uso que últimamente le damos al concepto ‘pornográfico’… algo pornográfico ya no es solamente aquello relativo a la pornografía… ahora pornográfico se puede utilizar en referencia a algo que estéticamente es correcto o muy bueno —cumple con creces las expectativas, incluso las supera—, pero que carece de una parte muy importante… alma/sentido común/razón de ser. O, el alma en cuestión, es demasiado postiza… de Pladur, de yeso, ficticia… falsa, capciosa… propia de la cultura de la inmediatez en la que andamos inmersos, cuando no es abiertamente obscena, como en la pornografía original. Por esta regla de tres, cabe constatar aquello que puede ser considerado como el mayor pornógrafo de la actualidad: el marketing… cuyo objetivo es convertir todo lo que toca en apetecible y aceptable. Hasta los políticos tienen a especialistas en marketing como asesores de imagen… ¿puede haber algo más elocuente? Todo lo que recibimos por los medios de desinformación hoy en día es, a priori y por si las moscas, pornografía… luego se verá.

Carme Chacón es pornografía. Ana Botella es pornografía. Céline Dion es pornografía. Mónica Naranjo es pornografía. Esteban González Pons es pornografía. Tele Circo es pornografía. Ana Rosa Quintana es pornografía —esta, además, de la soez y depravada—. María Teresa Campos es pornografía. Antena 3 es pornografía. Los Manolos futboleros son pornografía —esta roza el delito—. Obama es pornografía. Todos los presidentes de los EEUU son un paradigma pornográfico, que cumple con ciertos parámetros de estética pública, para luego sodomizar a la ciudadanía. Los presidentes de gobierno de España ya fueron menos pornográficos, pero desde Aznar, todo ha ido in crescendo: Zapatero ha sido más pornográfico que Aznar, y cabe esperar que Rajoy acabe siendo más pornográfico que Zapatero… ley de mercado. En definitiva la existencia que nos rodea, por desgracia, es cada vez más pornográfica… y el ciudadano de a pie no se da ni cuenta. Despiste no exento de peligros, dicho sea de paso.

Entonces llegamos a Adele.

En primer lugar, es imprescindible dejar claro que esta artista tiene una voz excepcional, sin duda. Cumple toda una serie de parámetros sin los cuales, no podría llegar a donde ha llegado… encumbrada por el sistema e industria… vende. Y vende, porque a la gente le gusta la pornografía. Lo estéticamente perfecto… pero falto de algo —un algo que es más difícil de hilvanar y descubrir—. Hasta las letras de sus canciones son pasables… alguna incluso bastante buena. Vamos… que lo cumple todo… pero…

Por lo general, en los tiempos que corren se debe tener cuidado con todo aquello que emane euforia de masas… no por nada, puede ser tan bueno como cualquier otra cosa o más… pero si llega a la masa, puede llevar trampa… suele pasar. Con más frecuencia de lo que parece.

El marketing juega siempre con parámetros muy concretos… Adele es, en sí misma, la confluencia de varios… Una ‘chica de complexión fuerte’ —así definiría un publicista en una rueda de prensa el perfil físico de la cantante… en el brainstorming privado y previo, antes de crear el producto, dirían: necesitamos a una gorda que cante bien, la gente suele asociar peso con buena voz, de modo que ahí tenemos un mercado (lo siento, es triste, pero así funcionan las cosas; es así de absurdo)—. Además, queremos abarcar un determinado sector amplio de mercado, y para ello necesitamos una estética concreta… la imagen relativamente retro confiere un aire de solemnidad y elegancia al producto que será fácilmente exportable. ¿Alguien imagina a Adele vestida con un bikini tipo Lady Gaga, medio en bolas en el escenario? Pues eso… nada sucede por casualidad. Lady Gaga se despelota porque cumple una serie de estereotipos… todos ellos dirigidos a un sector determinado de mercado. Del mismo modo que Adele cumple otros, y se canalizan hacia su sector correspondiente. Estamos ante una industria, y las cosas no suceden por casualidad. Evidentemente. Lo malo es que es una industria de algo que se pretende defender como Arte… y no dudo que así sea. Pero es ‘pornografiar’ el Arte. No se puede tener nada en contra de Adele… es guapa, elegante, cumple, llega… pero es que por increíble que parezca, no hay mucho de excepcional en esta muchacha… los barrios están llenos de Adeles… La industria pretende convencernos de que estas personas son excepcionales… ¡es su negocio! ¡es su producto! Nadie dice que lo que hagan sea malo… desde luego cumple con las expectativas, las supera incluso… pero no es excepcional. Ni mucho menos. Adele NO es excepcional. Hay infinidad de muchachas —Adele tiene 23 años—que tienen una voz como la de Adele, o peor, o incluso mejor… y están por todas partes. Muchas que no lo saben.

En España este paradigma ya se quiso explotar con Rosa López, o Rosa de España. Es exactamente el mismo paradigma que se utiliza con Adele —salvando diferencias culturales y distancia—… pero no funcionó. Con Rosa la industria se topó con un problema… tenía corazón, sentimientos… y no era capaz de aguantar toda la basura del mundillo. Tuvo que poner un pie atrás en más de una ocasión por lo que parece, y relajar el ritmo… no todo el mundo vale para ser un instrumento de la industria. Y eso habla muy a favor de Rosa… de la que se intuye que podría ser buena persona, sensible y, en cierta forma, víctima de la ‘pornificación’ de la industria artística en España. Aunque a mi lo que hacía no me gustaba lo más mínimo, pero esa es harina de otro costal y no entraré en ello ahora… dejaré el fenómeno Operación Triunfo para otra ocasión. Con Adele, sencillamente, ha funcionado. Ni más ni menos. Su imagen de mujer sensible, frágil, su voz, su complexión, su estética… todo funciona —en su caso, podría no funcionar en otros—.

Pero hay cosas, que NO son pornografía… aunque incluso pueda parecer lo contrario. Por ejemplo… esto…

Tina Turner tenía aquí 32 años… un escenario extremadamente modesto… los efectos especiales consisten en un tipo con un foco abriendo y cerrando el diafragma… pero… ella sola destroza generaciones posteriores de cantantes femeninas… establece el listón tan alto, que es muy difícil no identificar lo bueno y lo malo después de esto. Sentencia de muerte para lo mediocre. Es como beber buen vino… una vez que se empieza, estás perdido… todo lo que bebes de ahí en adelante es una porquería. Ni siquiera Beyoncé, en la cresta de la ola, pudo superar aquella actuación… por mucho que lo intentara. Era imposible y temerario por su parte intentarlo. La realidad es que la actuación con Ike Turner… aquel Proud Mary, fue insuperable. Sin duda. No solo por ella, también por los músicos, por las bailarinas… ¡que son el infierno en llamas! Pero, curiosamente… nada de lo que hacen es pornográfico —en el sentido que se pretende en este artículo—.

Beyoncé es histriónica… muchas luces, mucho movimiento… mucha coreografía… muchos músicos —muy buenos, seguro—… y nada. Una voz absolutamente descafeinada, sin los ovarios de la señora Turner. De hecho, Beyoncé grita… no canta. Es tan difícil discernir el mero grito de lo que no lo es. Un tema controvertido, en el que no entraré de momento. Lo que está claro es que Tina Turner te desgarra las entrañas con el Proud Mary… y Beyoncé te hace cambiar de canal. Beyoncé es una niña mimada de la industria… su voz parece incluso adolescente, no dice absolutamente nada… le falta cocer… Tina Turner con 32 años ya se había recorrido la geografía entera de los EEUU junto a Ike Turner… que le pegaba unas palizas de espanto… ¿es que acaso se pueden comparar ambos paradigmas? Lo siento… pero no. Beyoncé puede mover las caderas y la melena todo lo que quiera… jamás llegará a la diezmillonésima parte de lo que fue Tina en un escenario. Además… Proud Mary habla de un barco antiguo de finales del XIX subiendo el río Misisipi… Tina es capaz de hacer sexy lo impensable. ¡Qué potencia!

Adele… Winehouse —de la que ya se habló antes en este blog; se la comparó mucho con Billie Holiday… ¡otro despropósito de comparación!—, Lady Gaga, Beyoncé… todo pornografía… cualquier bailarina de Tina Turner las supera con creces. Es triste pero cierto. Y repito, nadie dice que sean malas… todo lo contrario… Es igual que en la pornografía original se ven bellezas impresionantes —masculinas y femeninas— haciendo gimnasia como si no hubiese un mañana… pero nada más. Cuando Tina Turner da palmas y arenga a un público absolutamente en estado de shock por su actuación —ni se levantan del asiento—, consigue hacer historia… aquella actuación es historia de la música. Las otras pueden hacer historia en la industria de la Música, pero no historia en la Música. Se podrían citar infinidad de ejemplos… Celiné Dion quiso cantar AC/DC… pues eso… otro despropósito —por cierto, en el directo con Anastacia, ésta última lleva efecto en la voz, para colmo—.

La versión con sangre en las venas:

Sea como fuere, los juguetes de la industria tienen sus límites. Como todos. E incluso Adele que ha sido un fenómeno desde el inicio, muestra signos de cansancio como se ha sabido recientemente. A la industria le gusta mucho explotar la idea del sueño americano o la cenicienta: alguien que viene de la nada y se convierte en princesa; también lo intentaron con Susan Boyle, pero resultó ser demasiado mayor, fea y sensible —lo que no quita que en muy poco tiempo haya hecho muchísimas cosas—… lo debió pasar mal la pobre mujer, y eso que tiene mejor voz que muchas que se ganan la vida con esto (en ese enlace aparece su famosa intervención, canta una canción cuya letra resulta amargamente simbólica en su caso). Pero la industria es letal, y mientras el Arte no entiende de prejuicios, la industria se forja a base de ellos. Su objetivo es vender, y para ello necesita canalizar todos los prejuicios más comunes para amoldarse a ellos y optimizar su actividad y beneficio —la ‘pornificación’ del marketing—. Por tanto y por extensión, la industria es la síntesis de los prejuicios de un colectivo o masa… algo peligroso pero que, a la postre, ayuda a comprender el núcleo social en el que cada uno de nosotros se desenvuelve y vive. Todo aquello que la industria que nos toca padecer transmita, es lo mismo que vende en nuestro entorno y, en consecuencia, reflejo de todos los prejuicios e ideas preconcebidas que nos rodean. El caso de Susan Boyle es un buen ejemplo. Intentaron explotarlo, pero la mujer no lo aguantaba… ya era demasiado madura. Ha debido padecer momentos muy desagradables y difíciles, mezclados con momentos de autentica euforia personal para ella, como cuando pudo actuar con su admirada Elaine Paige. Vamos, que lo ha debido pasar mal seguro… algo parecido a Rosa López, pero salvando edades y distancias.

Por tanto, en mi modesta opinión —que tampoco es que siente cátedra en nada—, Adele sí… canta bien… pero es otro producto más que carece en gran medida de la veracidad que tenían hace tiempo las voces de por ahí. Y no toda la culpa es de la industria… la industria se amolda y explota lo que gusta, lo que no ni tan siquiera existe. La pornificación del Arte es un hecho y, ahí sí… entra en escena la industria… esa amiga de los niños. Allá cada cual.

PS.- Inesita dice que Adele grita… pero yo ya no generaré más controversia al respecto.